Entrevista a Juan Carlos Rayas

La obra escultórica de Juan Carlos Rayas surge del diálogo entre naturaleza, tiempo y materia. A partir de troncos, ramas y maderas erosionadas por el clima, las plagas o el paso del tiempo, el artista establece una relación simbiótica entre la materia orgánica y la piedra. Sus piezas exploran la tensión entre lo efímero y lo permanente, lo natural y lo intervenido, generando esculturas que hablan de memoria, transformación y resiliencia.

Tu trabajo nace a partir de materiales que ya contienen una historia previa. ¿Qué te atrae de trabajar con maderas encontradas o intervenidas por el tiempo y la naturaleza?

Me interesa profundamente aquello que aparentemente ha terminado su ciclo útil. Encuentro belleza en los restos, en lo erosionado, en lo que ha sido transformado por el tiempo, la sequía, los insectos o el abandono. Esas huellas contienen memoria y una carga poética que para mí ya constituye una primera escultura natural.

En tus piezas conviven materiales muy distintos como la madera y la piedra. ¿Cómo surge ese diálogo entre ambos elementos?

La relación entre madera y piedra aparece como una conversación entre opuestos: lo orgánico y lo mineral, lo efímero y lo permanente, lo vulnerable y lo resistente. La madera aporta historia, fragilidad y transformación; la piedra introduce permanencia, presencia y tiempo expandido.

Muchas de tus obras parecen continuar procesos iniciados por la propia naturaleza. ¿Hasta qué punto te consideras autor y hasta qué punto colaborador de esos procesos?

Me interesa pensar mi trabajo como una colaboración. No parto de materia neutra, sino de formas que ya han sido intervenidas por fuerzas naturales. Mi papel consiste en percibir esa información e interpretarla.

La idea de renacimiento está muy presente en tu obra. ¿Qué significado tiene para ti rescatar materiales aparentemente muertos o descartados?

Es una forma de devolver presencia a algo que parecía perdido. Me interesa esa posibilidad de transformación: cómo un fragmento de madera carcomida puede volver a adquirir valor, energía y significado a través de un nuevo lenguaje formal.

Tus esculturas generan una tensión entre lo natural y lo intervenido. ¿Qué reflexión buscas provocar sobre la relación entre el ser humano y el entorno?

Planteo una reflexión sobre nuestra capacidad tanto de destrucción como de cuidado. La intervención humana puede deteriorar el paisaje, pero también puede generar conciencia, reparación y nuevas formas de vínculo con la naturaleza.

En tus obras se muestran diferentes dualidades. ¿Qué papel juegan estas dicotomías dentro de tu lenguaje escultórico?

Me interesa trabajar desde el equilibrio entre opuestos aparentemente incompatibles. Creo que la tensión genera vida visual y conceptual. Las piezas habitan ese territorio intermedio donde ninguna fuerza domina completamente.

El paisaje rural donde vives y trabajas parece fundamental en tu práctica. ¿Cómo influye tu entorno cotidiano en tu proceso creativo?

Mi entorno es absolutamente determinante. Vivo en un paisaje semiárido marcado por la sequía, el desgaste y la transformación constante. Mi trabajo se inspira en el territorio y en la observación diaria de sus cambios.

Tus esculturas hablan del tiempo de una manera muy física. ¿Cómo entiendes el paso del tiempo dentro de la materia?

El tiempo deja marcas visibles y honestas. No intento ocultarlas; al contrario, las convierto en parte central de la obra. Me interesa que la materia muestre su biografía.

Hay una dimensión ecológica y de sostenibilidad en tu trabajo. ¿Consideras tu práctica también como una forma de posicionamiento?

Sí, aunque desde un discurso latente. Mi elección de materiales y mi manera de trabajar implican una postura consciente respecto al uso de recursos, la reutilización y el valor de aquello que solemos descartar.

¿Qué te interesa que experimente el espectador frente a una de tus piezas?

Me interesa generar una pausa. Que el espectador pueda percibir la belleza de la transformación, reconocer la fragilidad de la materia y cuestionarse su propia relación con el tiempo y el entorno natural.

Una frase que resuma tu práctica.

Transformar la huella del tiempo en una nueva posibilidad de vida.

Para cerrar: libro, disco y película favorita.

Libro: “El hombre que plantaba árboles” Jean Giono y “Aquí”, Richard Mcguire Disco: “La leyenda del tiempo” Camarón de la Isla y “Omega” Enrique Morente Película: “Dersu Uzala” de Akira Kurosawa y “La llegada” de Denis Villeneuve.

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